Arte y Crítica

Columnistas - agosto 2013

Escotofilia, demencia, artrosis; entre el 2d y el 4d

por Juan José Santos

Las dimensiones; las tres espaciales, y una cuarta, temporal. La Teoría de las Cuerdas conjetura otras posibilidades; 10, 11 o 26. Investigaciones científicas muestran avances cercanos a confirmar dicha teoría. ¿Cómo dialogará ese descubrimiento con la adaptación del ser humano a las condiciones actuales bi, tri y tetradimensionales?

 

 

in the science of the mind

there is no forgiving

Lou Reed (The Raven)[1]

  

1d

Una línea que une un punto A con un punto B.

01dibujo

2d

El primer espejo fue la superficie de un lago.

El primer espectáculo, el fuego.

La tecnología LCD (pantalla de cristal líquido) combina ambas. Es un espejo (nos reflejamos en la pantalla apagada) que proyecta un espectáculo. Un lago de fuego.

Cada vez las dos dimensiones ocupan más espacios y tiempos en nuestras vidas. Espejos y pantallas. En el trabajo y en el ocio. De lunes a viernes, en fin de semana, en vacaciones. Y dentro de esta bidimensionalidad, la superficie más atrayente parece ser el Facebook. Lo que nos guía es una latente y potente escotofilia.

Lo que pasará a la historia es la invención del Facebook (tecnología), no la manera en la que lo estamos utilizando (técnica), que es y será poco analizada. Vivimos en una permanente sensación de skeumorfismo que nos hace tragar sin digestión una realidad simulada. No vemos caras (faces) sino superficies (interfaces). Adictos a una realidad online, obsesionados con conocer los detalles más insustanciales de cualquier desconocido, sus fotografías vacacionales, de su desayuno, de su último look de selfie y de su mascota durmiendo.

Peeping Tom es un término anglosajón que designa a la persona que espía a otra a través del agujero de la cerradura. Michael Powell dirigió una subestimada película titulada así en 1960. El protagonista es un asesino que padece de escotofilia que deriva en demencia. El origen de su enfermedad es familiar; su padre le grababa a todas horas, mientras dormía, mientras estaba despierto, mientras respiraba. El film es una reflexión sobre los límites de la ficción y nuestra adicción a las imágenes. Es elocuente la secuencia en la que el protagonista está trabajando como cámara en una escena de una película, en cuyo decorado hay un baúl. Aparece la actriz y abre el baúl. La actriz chilla. “¡Has gritado en la escena errónea!” le espeta el director. Lo que hay dentro del baúl de atrezzo es un cadáver real, una víctima del protagonista, que, obviamente, graba la escena con su cámara.

La forma de matar del psicópata es colocando un espejo frente a la cámara, de tal manera que sus “mártires del celuloide” ven su propio homicidio antes de morir atravesados por un cuchillo ajustado al frente del objetivo. El final de la película: el suicidio del asesino. Sus últimas palabras; “estoy asustado, y estoy encantado de estar asustado.”

Nuestros ojos operan como cámaras. Biológicamente se adaptan a los cambios. Contaré una anécdota personal. Estaba en el patio de mi colegio. Tenía como 13 años. A unos metros de mí, vi algo que se movía en el techo del teatro. Estaba un poco lejos para verlo bien, pero era algo raro, no era un pájaro. Me acerqué un poco más. Era un niño. Un niño volando por el techo del teatro. No me lo podía creer. Me acerqué más. Lo que vi me dejó de piedra, aterrorizado. Era un niño pequeño, que volaba de un lado a otro, me miraba, y se reía. Empecé a llorar, pero no podía moverme. El niño no tenía brazos ni piernas.

Salí corriendo, espantado. Jamás, hasta fechas recientes, se lo conté a nadie. Concluí que lo que vi fue una alucinación. No podía aceptar otra cosa.

Hace como cuatro años me dio por mirar unas enciclopedias que hay en mi casa, y que me encantaban desde niño, cuando miraba las fotografías, aún sin entender nada de qué significaban. Una de ellas era esta;

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Una sensación de alivio y de terror me sobrecogió. Era el niño que había visto en el techo del teatro de mi colegio. Una noticia de los años 60, de una polémica relacionada con la Talidomida, medicamento que provocó el nacimiento de niños con malformaciones. La explicación estaba clara; vi esa imagen de niño (a una edad muy similar a la del niño de la fotografía) y se me quedó grabada, de forma inconsciente. Reapareció casi 10 años después de forma nítida y, al no encontrar su origen, de manera terrorífica. Volvamos a mirar la imagen.

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Todas las imágenes, vengan del cine, del facebook o de la realidad, constituyen nuestra memoria visual.

 

Hiato; sobredimensión

La tecnología (los medios para realizar algo) supera en su importancia a la técnica (la forma de llevar a cabo algo). Hoy es más determinante el aparato que la manera de usarlo. Oswald Spengler realiza en su “El Hombre y la Técnica” una crítica a las doctrinas de Bentham, Mill y Spencer desarrolladas durante la segunda mitad del siglo XIX, una época comparable a la actual por los vertiginosos y decisivos avances tecnológicos: “en lugar de la auténtica religión de épocas pasadas, aparece el superficial entusiasmo por las conquistas de la Humanidad, considerando como tales exclusivamente los progresos de la técnica, destinados a ahorrar trabajo y a divertir a los hombres. Pero del alma, ni una palabra”. El ALMA es hoy el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, el mayor y más caro radiotelescopio, construido para vislumbrar la formación de las estrellas y obtener imágenes “extremadamente detalladas” de estrellas y planetas en proceso de nacimiento. Puede que en esa búsqueda se encuentre una explicación a la Teoría de las Cuerdas, y se localicen esas nuevas dimensiones. Nuestra alma busca en otros mundos aquello que hemos perdido en el nuestro.

Muchas veces la tecnología acaba jugando en nuestra contra. A niveles superfluos; la televisión se ha convertido en un sumidero de mierda en vivo. A niveles acuciantes; los autos no solo nos hacen perder miles de horas en tacos eternos, sino que han generado una contaminación insostenible y, por último, miles de muertes en la carretera. A niveles bélicos; el petróleo ha motivado (y motivará) guerras desniveladas. No hay que ser Spengler para visualizar a las redes sociales como las redes mortales de los pescadores en las que se quedan atrapados y mueren asfixiados millones de peces débiles. “El señor del mundo tórnase esclavo de la máquina”. No es cuestión de hacernos todos luditas. Pero seamos honestos. La tecnología dirige nuestras vidas. ¿Y quién está detrás de esa tecnología?

La “carrera” más exigente, la que “corren” las mentes más brillantes de todos los países, es telecomunicaciones. Las universidades más prestigiosas están en Estados Unidos. El mejor lugar (y el mejor pagado) para que trabaje uno de esos recién egresados es Silicon Valley (El Valle de Silicona). Allí, crean productos que otras mentes brillantes (aunque no tanto) convierten en negocios. ¿Quién es el último ser admirado unánimemente por su inteligencia? Steve Jobs. Creador de Apple. La tecnología está sobredimensionada. Prueben a revisar las efemérides históricas. En siglos anteriores, aparecen recordadas fechas de nacimientos y muertes de escritores, poetas, filósofos o artistas. Hoy, máquinas. Están sobredimensionadas.

 

3d

Todavía se pueden encontrar libros impresos con moldes estereotípicos. Si pasas la yema del dedo sobre las palabras, puedes notar el relieve. Tipografía en 3d. Vladimir Nabokov dijo acerca de la obra de Nikolai Gogol; “su prosa es tetra-dimensional, como poco” (Revista Frieze, número 156, Junio/Agosto 2013, pág. 39). Un libro estimula la imaginación. Perdemos la imaginación como perdemos las 3d, aplastadas por las 2d y las 4d, que actúan como una trituradora de vehículos en un desguace.

 

4d

El cine en 4d[2] pretende recrear aquello que se ve en la pantalla de forma real y sensible. Así, los espectadores pueden sentir el viento mientras ven “Take shelter”, ser mojados por la lluvia en “Blade Runner” o asquearse con olores nauseabundos visionando “El mercader de Venecia”. Varias de estas aún iniciales experiencias acaban con el público mareado por el movimiento de las butacas. Muchos espectadores “adictos a la irrealidad” buscan emociones cada vez más fidedignas. Más reales.

El año pasado se proyectaba en Colorado el estreno de la última de Batman, “El caballero oscuro: la leyenda renace”, en 3d. Los asistentes vivieron una experiencia 4d. Muchos de ellos, fanáticos de la saga del superhéroe, iban vestidos como el protagonista o como el villano Joker. Antes de comenzar, se proyectó un trailer de la película “Brigada de Gángster”, que finaliza con un tiroteo en una sala de cine.

Empieza la esperada Batman. A los quince minutos entra en la sala una persona con un casco, una máscara de gas, un chaleco antibalas, un fusil y varias bombas de gas. Parece otro espectador disfrazado. Lanza las bombas dentro de la sala y dispara a 71 personas. 12 murieron. “Creíamos que era parte del estreno”, “no parecía real, parecía una película”, comentaron algunas de las supervivientes.

En la viñeta del cómic original en el que está basada la película, “The Dark Knight returns”, aparece un hombre asesinando a varias personas en una sala de cine. La viñeta final acaba con un presentador de televisión explicando el tiroteo: fue inspirado por Batman.

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Varias fotografías fueron tomadas en el “escenario” de la masacre y después de la tragedia. Analicemos algunas, las pueden ver pinchando en este enlace. En la número 5 vemos a un amigo de una víctima consuela a la madre de ésta. De fondo, un joven negro con la camiseta de Batman. Al lado, una joven riéndose. La número 9. Una escena parecida. En segundo plano, una mujer con la camiseta de Batman. Riéndose. 12. Momentos después del tiroteo. Al fondo, un joven sacando fotos con su celular. En la 4, El día después de la matanza, los policías custodian las entradas de todos los cines en los que se proyectaba Batman. En 3d. Buceando por Internet, veo que al poco tiempo empezaron a circular recreaciones en 3d, una grabación del audio de la policía, y, como no, chistes.

En esa película el superhéroe sufre una crisis de identidad. No es el “bueno” de siempre. Tiene sombras, oscuridad.Ya quedan pocos ejemplos cinematográficos de salvadores sin aristas, sin dudas. Esos caracteres son anacrónicos. Poco creíbles. ¿Cuando existe el 4d…qué es ya lo “creíble”?[3]

 

Diagnóstico

Ante ese cuadro clínico, lanzo la hipótesis de tres enfermedades;

–  Escotofilia, como adicción a un voyeurismo hacia imágenes propias y ajenas, sin filtro y sin capacidad de reflexión, y sin una valoración al hecho de que esas imágenes, consciente o incosncientemente, permanecen en nuestra memoria. Tampoco hay un análisis de las intenciones que ocultan dichas imágenes.

–  Demencia, confusión entre lo que es realidad y lo que es ficción. La sustitución de la realidad por la ilusión de la realidad deriva en un comportamiento aleatorio e imprevisible.

–  Artrosis de la imaginación. La sumisión a las imágenes bidimensionales mengua nuestra capacidad para generar fantasías mentales.

 

Agradecimientos a mis padres, Pia Cordero e Ignacio Szmulewicz.


[1] En la ciencia de la mente/no hay perdón

[2] Existen las 6d en el cine, o al menos eso dice esta noticia de una sala de La Serena. Yo creo que, objetivamente hablando, la experiencia más 4d, 5d o 6d que uno puede tener es en Cines X como el Roxy, donde entras, te sientas en la butaca, proyectan una película pornográfica y una mano anónima te masturba hasta que te corres.

[3] Como anécdota, contaré algo perturbadoramente cómico que ocurrió en España. Era 15 de enero del 2012. Estaba viendo en la televisión la película “Batman Begins”. Los informativos de TVE (Televisión Española) interrumpen la retransmisión para dar a conocer una noticia: ha muerto Manuel Fraga (un conocido político, un villano de la época franquista). Fin de la noticia. Continúo viendo Batman. En mi cuenta de twitter puse lo siguiente; “Batman se ha cargado a Fraga”. Casualidades de la vida (o de la muerte), tiempo después una estatua de Fraga aparece convertida en una parodia de Batman.

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