Arte y Crítica

Críticas de Arte - Noviembre 2014

Conociendo SÓNEC: revisión de la primera Sonoteca on line de Arte Sonoro y Música Experimental en Chile

por Carolina Olmedo

Lo sonoro como soporte artístico vive un auge en Chile: antes anclado en los límites disciplinares de la música, parece hoy sujeto al arte contemporáneo, incluso asumiendo su intermedialidad. Ello ocurre tras una década de producciones locales que dan cuerpo a este vínculo, de las cuales Sónec es su más reciente estación.

Lo sonoro como soporte artístico vive hoy un fuerte auge en la escena local, en sincronía con la proliferación de vínculos entre el sonido y las artes visuales a nivel mundial. Otrora anclado en los límites disciplinares de la música contemporánea, lo sonoro parece irreversiblemente vinculado al arte contemporáneo, aún al asumir su problemática naturaleza transdisciplinar o “intermedia” (Estrada y Lagos, 2010). Ello ocurre tras una década completa de aproximaciones que agruparon a productores que dieron cuerpo a este vínculo, muchas de ellas financiadas por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes a través de Fondart: el Festival de Arte Sonoro Tsonami –que este año prepara su octava versión– y su revista Aural; la publicación Sonidos Visibles: Antecedentes y desarrollo del Arte Sonoro en Chile de Ana María Estrada y Felipe Lagos (2010) y el programa “Cruces Sonoros” del Museo de Arte Contemporáneo (MAC), entre muchos otros pioneros en esta materia . Es a este grupo al cual se une Sónec: la primera Sonoteca on line de Música Experimental y Arte Sonoro en Chile, proyecto financiado por Fondart Regional 2014, a lanzarse el próximo mes de noviembre.

Una vez superada la impresión de su aparente novedad en el ámbito local, es posible apreciar que sus orígenes muestran raíces anteriores a este boom que se inicia a partir de 2010. Uno de los soportes históricos es sin lugar a dudas la música experimental, cuyo desarrollo durante la escena underground de los 70′ y 80′ hizo posible leer el auge de un proyecto contracultural basado en la desobediencia y la apertura disciplinar de las artes, tanto en Chile como en el resto del Cono Sur (MNCARS, 2012, p. 85). Un foco importante de esta disidencia en nuestro país se dio en la ciudad de Valparaíso, cuya escena musical subterránea devino en una rica escena de punk y música experimental, y que hoy concentra la mayoría de las tentativas colectivas vinculadas a la promoción y rescate de lo sonoro. En dicho escenario, no resulta sorpresivo que quien dirige el proyecto Sónec sea precisamente un músico porteño.

Anuncio del Festival de Arte Sonoro Tsonami, 2013, Plaza Aníbal Pinto, Valparaíso, cortesía Festival Tsonami.

Anuncio del Festival de Arte Sonoro Tsonami, 2013, Plaza Aníbal Pinto, Valparaíso, cortesía Festival Tsonami.

“Podemos decir que existe un parentesco histórico entre ambos términos que, con los años, se ha ido diferenciando. Este parentesco se basa en el proceso de trabajo, el cual está centrado en el sonido: directamente desde el sonido como antecedente, dejando fuera conceptos o fines de obra” afirma Miguel Hernández Aguirre, músico experimental porteño, experto en archivos y responsable del proyecto. “En Chile es común encontrar ambos términos –arte sonoro y música experimental– asociados en encuentros o festivales, lo mismo en iniciativas extranjeras, lo que hace que convivan en el mismo medio ambos términos”. Sin embargo, y lejos de zanjar el debate sobre la paternidad del arte sonoro, Hernández reafirma su particularidad respecto a las rígidas camisas que parecen compartimentar a las tendencias contemporáneas en las artes visuales, que no se condicen con la apertura y autonomía experimental que –desde la resistente perspectiva disciplinar de la música- la práctica de estrategias sonoras ha buscado conseguir en nuestro país: “es inevitable percibir que el arte sonoro cada vez se plantea más como una disciplina intermedia entre las artes visuales y la música. Por esa condición –intermedia e híbrida– podemos decir que se alimentó tanto de la música experimental y de las artes visuales, como también de la poesía fonética, entre otras muchas diversas influencias”.

Uno de los aspectos más interesantes de esta “intermedialidad” del arte sonoro como sello distintivo es la continua tensión que establece con la escena artística local, a la que en algunos momentos parece integrarse, y en otros marchar en paralelo, por cuenta propia. “Poco a poco el arte sonoro comienza a deambular individualmente como escena artística –concuerda Hernández–, existen numerosas iniciativas que así lo manifiestan: festivales internacionales, residencias, ciclos de expositivos, talleres y hasta diplomados que dirigen sus objetivos a la investigación, fomento y producción de obras sonoras. En el caso de SÓNEC, desde la documentación de archivo se pretende contribuir a este proceso de autonomía de la escena nacional de arte sonoro”.

Pablo Saavedra, Instalación sonora "Concierto para vapores Nº 1", Festival de Arte Sonoro Tsonami 2012, cortesía Festival Tsonami.

Pablo Saavedra, Instalación sonora “Concierto para vapores Nº 1”, Festival de Arte Sonoro Tsonami 2012, cortesía Festival Tsonami.

Como proyecto financiado por Fondart Regional 2014 en su línea de Fomento para la Difusión y el Mercado de las Artes, Sónec busca convertirse en una plataforma de recopilación, documentación, investigación y difusión de todas aquellas producciones nacionales que aborden al sonido como elemento central de trabajo. Los aspectos de investigación y difusión son quizás aquellos que más distinguen a este proyecto respecto de otros: desde la perspectiva de las artes, Sónec se plantea la labor fundamental de conformar una colección especializada a partir de la cual sea posible generar contenidos vinculados al arte sonoro, ya sean revisiones críticas, relatos históricos e incluso curatorías. Además de la creación de un archivo especializado y la garantía de un amplio acceso a este a través de internet, se proyectan dentro de su desarrollo actividades de extensión (talleres, conversatorios y sesiones sonoras) que permitan acceder desde múltiples flancos al debate actual acerca del arte sonoro y la música experimental, así como también poner en contacto directo al público con los distintos productores que participan del catastro realizado.

Es quizás en estas lecturas a partir de la curatoría y la investigación donde el sentido de “obra de arte” en tanto objeto coleccionable y/o posible de archivar adquiere relevancia al interior de una producción que se muestra fronteriza y efímera, emergente de un trabajo que busca abstraerse de las referencias que el sonido porta al exterior de dicho proceso. Respecto a ello, Hernández destaca respecto a la configuración misma del archivo: “No nos acomoda tanto el término ‘coleccionismo’, se siente un poco estático y no muy ligado a nuestros objetivos, aunque sea la denominación académica. En ese sentido preferimos hablar de ‘recopilación de producciones’ por medio de investigaciones previas, para luego documentar y difundir estos trabajos con fines educativos y sobre todo productivos: nos gusta abordar el espacio del archivo como un laboratorio”. En dicho escenario cabría preguntarse cómo ciertos elementos propios de la construcción de un archivo –tales como las entrevistas, testimonios y procesos de producción artística que inevitablemente orbitan alrededor de las obras– facilitarán la emergencia de nuevas valoraciones del denominado “arte sonoro”, viajando este junto a su contexto de creación al interior una visión histórica articulada. Como espectadores de estas producciones aún “intermedias”, cabría preguntarnos si la posibilidad de realizar lecturas durables y permanentes acerca de sus procesos constitutivos transformará las formas de valorar, observar y disfrutar lo sonoro dentro del campo del arte, así como las perspectivas desde las cuales abordar su investigación y generar puentes que acorten la distancia.

Miguel Hernández, director del proyecto SÓNEC, en una presentación de música experimental, cortesía del artista.

Miguel Hernández, director del proyecto SÓNEC, en una presentación de música experimental, cortesía del artista.

Nota de la autora:

Debido a imprevistos en la ejecución del proyecto, Sonoteca SÓNEC ha modificado las dos fechas de lanzamiento propuestas inicialmente para el mes de noviembre. Mientras en Santiago el lanzamiento se llevará a cabo el jueves 18 de diciembre en el Museo de Arte Contemporáneo sede Quinta Normal, en Valparaíso el lanzamiento se realizará el viernes 19 de diciembre en el Parque Cultural de Valparaíso.

Referencias bibliográficas:

– ESTRADA, Ana María y LOPEZ, Felipe. Sonidos Visibles: Antecedentes y desarrollo del Arte Sonoro en Chile, Santiago, Mosquito Comunicaciones, 2010.

– MNCARS, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Perder la forma humana: Una imagen sísmica de los años ochenta en América Latina, Madrid, MNCARS, 2012.

Categoría: Críticas de Arte

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