Arte y Crítica

Columnistas - julio 2014

Un Parque de las Artes para Puerto Montt

por Juan José Santos

La cosa no va en reivindicar un Guggenheim en Calama. No se dirige a exigir espacios de arte en regiones que ni tienen interés en ello, ni público, ni ganas. Va en resaltar la necesidad de oferta en un lugar con demanda.

https://www.youtube.com/watch?v=OTUTxjZRuDI

Puede que el vídeo no ayude, y lo que consiga es que se construya otro Mall horrible, encima del horrible que ya han construido. Un grupo de personas vinculadas a la cultura en la ciudad de Puerto Montt pide un Parque de las Artes (http://parquedelasartespuertomontt.com/). La respuesta por parte de muchos (sobre todo desde Santiago) será que la prioridad es dotar de un mejor y más grande museo de arte contemporáneo en la capital. Ciudad en la que la cifra de visitantes al principal museo de arte contemporáneo en el 2013 –61.836 visitantes, menos que en el 2012: 63.954, en todo el año en ambas sedes del museo–, comparado con otros países similares –por población, número de facultades de arte, entre otros factores–, es ridícula. Acudan un martes por la mañana al museo. Más vacío que el cerebro del ‘Negro’ Piñera. El principal requisito para que se construya un nuevo centro de arte es si la población local lo demanda y con argumentos constatables. Analicemos qué es lo que pasa en Puerto Montt, si están sucediendo movimientos interesantes, dinamizadores y críticos que hagan que la petición de un Parque de las Artes sea algo más que una reivindicación sin base.

Gabriel Holzapfel, "Arde contemporáneo", fósforos quemados y nuevos + plinto, macetero y carbón, 80 x 80 x 120 cm, 2013, fotografía Denis Isla, cortesía del artista.

Los principales problemas

“El centralismo chileno y la poca presencia de personas competentes en cargos culturales”. Así de contundente se muestra Gabriel Holzapfel, artista natural de Puerto Montt, pero afincado en Valparaíso, ciudad donde tiene mayor facilidad para estudiar, producir y exponer: “Los grandes cargos, como la Dirección de una Corporación Cultural, son puestos estratégicos mirados desde las coaliciones políticas, y ya no sorprende que por medio de designaciones o lobbys, que muchas veces implican la descalificación pública de unos u otros (pueblo chico, infierno grande), aparezcan tipos que en su vida han tenido la intención real de ir a una exposición de arte contemporáneo, o que creen que sobándole el lomo a los artistas una vez al año están haciendo bien su pega”.

Cristo Riffo, Vista de exposición "Máquina", instalación interactiva, 2013, fotografia Andrés Muñoz, cortesía de artista.

Cristo Riffo, Vista de exposición “Máquina”, instalación interactiva, 2013, fotografia Andrés Muñoz, cortesía de artista.

Más allá de que este sea un problema exclusivo de Puerto Montt, vemos que hay obstáculos comunes con los que se pueden sentir identificados otros lugares de región, como comenta el artista Cristóbal Riffo, también puertomontino, y también exiliado (en su caso, en Buenos Aires): “No creo que esto sea un problema exclusivo de Puerto Montt, sino más bien una realidad a nivel país. El único lugar que cuenta con un circuito funcional de artes visuales es Santiago, tanto en términos de mercado, como formación, difusión y crítica”. Las causas, no solo del centralismo, sino del desinterés hacía el arte contemporáneo, tienen raíces profundas: “Son las secuelas del embrutecimiento sufrido por la clase media post-dictadura, cuando la cultura fue tomada como si fuese un objeto de lujo, un bien de consumo, instruyéndole a la población de forma subterránea que el arte es una actividad únicamente para entendidos, que el público común no puede apreciar o comprender, utilizando la tan poco original herramienta de la mistificación para este objetivo. Esto origina un desinterés por el debate del arte a medida que nos alejamos de la capital y Puerto Montt no es la excepción”. Si a esto añadimos el apagón informativo, pues eso, apaga y vámonos: “Otro factor está relacionado con la falta de medios de comunicación que difundan, fomenten y sobre todo reflexionen en torno a las artes visuales (otra vez el monopolio). Puerto Montt cuenta con solo un medio escrito (propiedad de El Mercurio), con una visión muy conservadora y con muy pocos espacios que acojan una reflexión crítica consistente con respecto al arte […]”, afirma Andrés Muñoz, Coordinador de Artes Visuales de la Casa del Arte Diego Rivera en Puerto Montt. En definitiva, problemas políticos, derivados del centralismo caníbal y de la desidia de los cargos públicos locales, generan un desierto cultural en un lugar en el que llueve durante gran parte del año.

Los antecedentes

Puerto Montt ha tenido sus hitos artísticos más allá de la Escuela de Angelmó o Pacheco Altamirano. Pintores como Hrdalo, Schneider o Sílvaro revitalizaron la creación local, y en los años más recientes, artistas como Marcelo Gallardo, Pablo Ceballos o Paula Hernández ofrecieron una nueva dimensión al nivel artístico de la región. Poca o nula recepción tuvieron sus propuestas a nivel nacional, aunque al menos tenían una posibilidad para hacerse ver en Chile: viajar a Santiago con los cuadros debajo del brazo. No tienen la misma suerte experiencias integrales, exhibiciones que no se pueden llevar a cuestas o, que si así fuera el caso, perderían en gran parte su sentido. Me refiero a dos eventos artísticos en Puerto Montt a los que no se les dio suficiente cobertura: La retrospectiva de Francisco Smythe (1994) en la Casa de Cultura Diego Rivera. El artista con mayor proyección internacional nacido en la ciudad mostraba, pocos años antes de su fallecimiento, una selección de sus trabajos, teniendo muy en cuenta el espacio y con una puesta en escena, un concepto curatorial novedoso, no solo en la región, sino en el país. Instaló arena en el interior de la sala, y sobre ella, un gran piano. Realizó una acción en el puerto, y junto con los pescadores, lanzó al mar uno de sus “corazones”, que, a los pocos minutos, se sumergió. La exposición fue muy criticada y maltratada, algo que no sorprendería mucho a Smythe, figura poco celebrada por sus propios vecinos. El otro evento: La intervención Dar la Cara, del colectivo Cataivelo, en el 2013. A 40 años del Golpe Militar, es un registro fotográfico de familiares y víctimas de la dictadura, mostrado en el exterior del ex centro de tortura de la Dictadura Militar chilena en Puerto Montt: (http://cargocollective.com/cataivelo/Dar-la-cara-Registro-2013).

Dos experiencias curatoriales que marcan la pauta, no para que el foco de las miradas desde Santiago se dirija hacia el sur, sino para que las miradas de Puerto Montt viren hacía un nuevo centro: la producción local.

Sebastián Baudrand, "Campo deconstructivo", obra realizada en la residencia de artes visuales Element`aire, Encuentro de Arte, Campo y Naturaleza, Los Muermos, Región de Los Lagos, 2011, cortesía del artista.

Sebastián Baudrand, “Campo deconstructivo”, obra realizada en la residencia de artes visuales Element`aire, Encuentro de Arte, Campo y Naturaleza, Los Muermos, Región de Los Lagos, 2011, cortesía del artista.

La cantera

En Puerto Montt, a pesar de las pocas y no especializadas opciones educativas relacionadas al arte contemporáneo ¬–salvo la Pedagogía en Artes de la Universidad de Los Lagos–, hay artistas jóvenes muy interesantes. La gran mayoría ha estudiado fuera de la región, y de esa gran mayoría, muy pocos han regresado. Pero los que lo han hecho, están dando un vuelco a la escena local. Artistas y gestores como Cristóbal Riffo, Fernanda Barceló, Cristina Benavides, Alex Prebisterio, Sebastián Baudrand, Cristián Bustamante, Andrés Muñoz, Miguel Ángel Merino, Gabriel Holzapfel, Elvira López o Esteban Pérez. Algunos de ellos residen todo el año en Puerto Montt, y otros realizan proyectos puntuales. “Me parece que desde el 2010 aproximadamente se ha estado gestando un movimiento mayor en torno a las artes visuales, con un puñado de artistas que están con una producción de obra prometedora, y a la par, generando espacios de producción y exposición”, comenta Riffo.

Sebastián Baudrand nos pone sobre la pista de otra iniciativa de relevancia: “La residencia de artes visuales Ruralías, inmersa en un campo agrario en Lo Muermos o Galería La Monja, proyecto de autogestión que recién conformamos entre cinco artistas jóvenes que vivimos en la región y varios proyectos colectivos de investigación, producción y formación que vienen a dar nuevas luces de lo que es habitar y crear en este sur”.

Sebastián Baudrand, "Campo deconstructivo", obra realizada en la residencia de artes visuales Element`aire, Encuentro de Arte, Campo y Naturaleza, Los Muermos, Región de Los Lagos, 2011, cortesía del artista.

Sebastián Baudrand, “Campo deconstructivo”, obra realizada en la residencia de artes visuales Element`aire, Encuentro de Arte, Campo y Naturaleza, Los Muermos, Región de Los Lagos, 2011, cortesía del artista.

Gracias al empuje de estos dinamizadores –y al de espacios como Casa Negra, Balmaceda 1215, y principalmente la Casa de Cultura Diego Rivera (que organiza talleres, seminarios, salones, exposiciones y conferencias donde intervienen artistas, curadores y críticos de todo el país)– en la Región están surgiendo iniciativas de altura, y modificando la apreciación hacia el arte contemporáneo de la población. Hasta el punto de que haya la necesidad de un espacio más eficaz: de ahí la demanda de un Parque de las Artes. Que asuma necesidades educacionales especializadas, que fomente vínculos en la Región y en las regiones adyacentes (incluyendo Argentina), y que, y sobre todo, ofrezca espacios de nivel para que los artistas puedan mostrar sus obras.

Las estrategias

La educación especializada alternativa, que es lo que ofrece la Casa de Cultura Diego Rivera, solo tiene un efecto si se trabaja de forma constante, regular y con un mismo grupo de estudiantes. Es la forma en la que están abordando los talleres actualmente en ese centro. El trabajo colectivo y asociativo es vital en lugares periféricos, así como la comunicación y el trabajo con regiones colindantes. El ejemplo de una ciudad (que, comparado con Puerto Montt, es una periferia entrecomillada) en la que se asocian colectivos locales es Valparaíso: así lo demuestra la reciente unión legal de los espacios alternativos. Vínculos recientemente creados entre dichos colectivos y otros países, saltando la conexión santiaguina, como el caso de Gálvez INC en Bolivia, ejemplifican otras maneras de trabajar. La obsesión con mirar hacía la capital puede derivar en astigmatismo. Otras ideas surgen desde los artistas: “Ciclos rotativos que viajen a Valdivia, Temuco, Conce y obviamente Santiago”, señala Gabriel Holzapfel. “Creo que es fundamental trabajar más en la formación de la audiencia, integrarlos a las actividades y hacer el esfuerzo por hacer más accesible el lenguaje de las artes visuales a toda la comunidad”, afirma Sebastián Baudrand. “No me cierro a la posibilidad de que a futuro tengamos residencias de arte importantes en el Sur de Chile, en donde artistas de todo el país (incluyéndome) puedan pasar temporadas largas en la región, produciendo obras pensadas para el sector”, sostiene Cristóbal Riffo.

Sebastián Baudrand, "Entre volcanes" Obra realizada en las faldas del Volcán Osorno mirando hacia el Volcán Calbuco, Región de Los Lagos, 2010, cortesía del artista.

Sebastián Baudrand, “Entre volcanes” Obra realizada en las faldas del Volcán Osorno mirando hacia el Volcán Calbuco, Región de Los Lagos, 2010, cortesía del artista.

Pero las estrategias se quedan limitadas si aún no existe un espacio de mayor envergadura dedicado a las artes.

El veredicto

“Creo que están los actores, que hay un escenario con mucho potencial, lleno de posibilidades, pero que aún nos faltan ciertos elementos que puedan hacer que se constituya una escena propiamente tal. Hay un juego de monólogos muy interesante. Está dispuesta la escenografía para intervenir, pero falta incluir al reparto elementos de conexión que puedan completar una estructura que dé continuidad a los distintos esfuerzos que se hacen en diversos espacios”. El objetivo es eliminar las cursivas de la declaración de Andrés Muñoz, y, sobre todo, que la población se una a la petición del Parque de las Artes. Hay vida más allá del Mall.

Sebastián Baudrand, "Entre volcanes" Obra realizada en las faldas del Volcán Osorno mirando hacia el Volcán Calbuco, Región de Los Lagos, 2010, cortesía del artista.

Sebastián Baudrand, “Entre volcanes” Obra realizada en las faldas del Volcán Osorno mirando hacia el Volcán Calbuco, Región de Los Lagos, 2010, cortesía del artista.

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