Arte y Crítica

Columnistas - agosto 2013

Reventando el absceso. Algunas notas sobre la guerrilla literaria y política

por Sebastián Vidal Valenzuela

Pero esto de tratarse a garabato limpio no es nuevo en candidatos a la primera magistratura de la nación. Anteriormente dos de ellos, en distintas instancias históricas, habían intercambiado incontenidas palabras en el momento previo a asumir sus investiduras políticas. La particularidad en este caso es que se trató de dos insignes nombres de nuestra poesía: Pablo Neruda y Vicente Huidobro.

Las últimas semanas han sido intensas en materia política. La reciente caída del candidato presidencial de la Alianza por Chile Pablo Longueira y la nominación de la ex ministra del trabajo Evelyn Matthei han generado controversia en torno a las diferencias existentes en el conglomerado oficialista. Controversias que no sólo se basan en lo errático del proceso, sino también por la polémica que ha generado el lenguaraz trato que en ocasiones ha manifestado la actual candidata. Famosas han sido sus “salidas de madre” cuando algo no ha sido de su agrado. Con dichos antecedentes, Matthei enfrenta una elección bajo una premisa autoimpuesta “tendré que cambiar mi lenguaje, no me queda otra. Ahora me volveré a enojar, pero sin garabatos” 1.

Pero esto de tratarse a garabato limpio no es nuevo en candidatos a la primera magistratura de la nación. Anteriormente dos de ellos, en distintas instancias históricas, habían intercambiado incontenidas palabras en el momento previo a asumir sus investiduras políticas. La particularidad en este caso es que se trató de dos insignes nombres de nuestra poesía: Pablo Neruda y Vicente Huidobro.

Durante la década del treinta se llevó a cabo parte importante de la llamada “Guerrilla Literaria” 2. Un momento en que Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Pablo De Rokha protagonizaron una serie de diatribas destinadas a definir sus posiciones sociales, políticas y estéticas. Huidobro abrió los fuegos en una entrevista concedida al crítico chileno Juan Emar en la cual se reconocía a sí mismo como el primer heredero de la vanguardia europea, específicamente del dadaísmo, al que denominó como “una desinfección, una escoba barredora de falsos valores, una higiene” 3. Producto de lo anterior es entendible que el iniciador del creacionismo no viera con buenos ojos los “conservadores” primeros versos de Neruda 4. En otra entrevista al ser consultado por su colega irónicamente contestó: “Usted sabe que no me agrada lo calugoso, lo gelatinoso. Yo no tengo alma de sobrina de jefe de estación. Estoy a tantas leguas de todo eso…” 5.

Pablo Neruda, poema "Aquí Estoy", edición Paris, 1938.

Pablo Neruda, poema “Aquí Estoy”, edición Paris, 1938.

Sin embargo, la gota que rebalsó el vaso ocurrió en 1935 cuando Huidobro, en su revista Vital 6, acusa de plagio a Neruda nada más ni nada menos que con el poeta indio ganador del Nobel, Rabindranath Tagore. En dicho número, Huidobro reproduce algunas acusaciones publicadas un año antes en las revistas Pro y La Opinión, por alguien que se hacía llamar “el justiciero” 7, agregando en la portada siguiente texto :

Quieren pelea, ahora van a saber lo que es pelea

Y a reglón seguido comentó:

Publicado este plagio, se produce un fenómeno curioso en los circulillos de los compinches. Gran indignación, furia (uterina).

¿Contra quién? ¿Contra Neruda por haber plagiado? ¿Contra Tagore por haber escrito diez años antes un poema bastante tonto y con las mismas ideas que iba a tener diez años después Pablo Neruda?

No, la indignación va contra el que descubrió el plagio.

Es el colmo.

Y por no dejar de equivocarse, los compinches se enfurecen con Huidobro, que no tenía arte ni parte en el asunto. Es más el colmo.

De igual manera en la sección Reventando el absceso, Huidobro publica dos cartas escritas a Tomás Lagos y al escritor Diego Muñoz, donde amenaza y además pone en duda la calidad literaria de estos “compinches” de Neruda. Así, con un lenguaje salido de un algún film gansteril, al primero le advierte:

Es Ud. tan imbécil que confunde el desprecio de los seres superiores con la cobardía. Para que no confunda más y para limpiar un poco el ambiente le vamos a dar una leccioncita. Y si algunos de sus amiguitos quiere otra, dígales que les reservo su turno, el mismo día después de Ud.

Así pues, a pesar de que pudiera hacerle salir de su obscuridad de topo, me rebajaré hasta aceptar la visita de sus padrinos.

Estoy con ganas de divertirme un poco en estos días de Pascua.

Y al segundo brutalmente lo define:

Diego Muñoz el literatoide policiaco autor de un librito, en el cual lo único pasable es el título “De repente” título robado de un libro de poemas mío, publicado en París en 1925.

Pablo Neruda, poema "Aquí Estoy", edición Paris, 1938.

Pablo Neruda, poema “Aquí Estoy”, edición Paris, 1938.

Pero en rigor, el descubridor del plagio había sido el joven poeta Volodia Teitelboim 8, quien en el mismo número de la revista precisa que su intención no era denunciar públicamente a Neruda, sino que mientras realizaba una investigación poética había descubierto que entre el poema 30 de El Jardinero de Tagore y el poema 16 de los Veinte poemas de Neruda “connotaban entre sí un parecido rayano en la identidad” 9. Una vez realizado el descubrimiento Teitelboim habría comentado esta situación a sus amigos del circuito literario, donde asistían nerudianos y huidobrianos.

Como es de suponer, aquella denuncia enardeció los ánimos de Neruda quien descargó toda una batería de insultos a sus inquisidores y especialmente a Huidobro en un poema que lleva por título “Aquí estoy” 10 y que, como señala Edmundo Olivares Briones en su libro Pablo Neruda: Los caminos del mundo, circuló inicialmente de mano en mano entre sus “compinches” de Santiago y Buenos Aires 11.

Así Neruda declaraba la guerra:

  Cabrones

      Hijos de puta

    Hoy ni mañana

  ni jamás 
acabaréis conmigo.

  tengo llenos de pétalos los testículos,

          tengo lleno de pájaros el pelo,

         tengo poesía y vapores

    cementerios y casas

    gente que se ahoga,

incendio en mi veinte poemas,

en mis semanas en mis caballerías

      y me cago en la puta que os malparió,

  derokas, patíbulos,
vidobros,

   y aunque escribáis en francés con el retrato de Picasso en las verijas

               y aunque muy amenudo robéis espejos y llevéis a la venta

el retrato de vuestras hermanas,

 a mi no me alcanzais ni con anónimos,

                     ni con saliva.

En 1938 los amigos parisinos de Neruda publicaron una edición ilustrada de “Aquí estoy”. Como señala Olivares Briones, este formato de álbum desplegable evitó el proceso de dactilografía múltiple que se estaba llevando a cabo con la copia que circuló mano a mano y que alteraba el texto original por la gracia de alguna pluma cómplice y solidaria.

Así lo explica Olivares Briones.

Lo que resulta anecdótico es que la versión original de ese texto -titulada Aquí estoy- iba cambiando un poco de forma, sentido o adjetivación al pasar de copia en copia, y ya sea por errores de lectura o transcripción e incluso por espontáneos agregados de algunos de los copistas (deseosos de hacer su contribución a esa verdadera antología de insultos) aquellos versos podían resultar incluso más feroces y deslenguados de lo que su propio autor hubiera imaginado.

Pablo Neruda, poema "Aquí Estoy", edición Paris, 1938.

Pablo Neruda, poema “Aquí Estoy”, dibujo de Ramón Gaya, edición Paris, 1938.

El poema era una bomba atómica. De él, por ejemplo, podemos destacar la mención al célebre retrato que el pintor malagueño había hecho 192112. Comento esto debido a que la edición francesa de Aquí estoy incorporó viñetas de otro pintor: Ramón Gaya. La diferencia con Picasso es que Gaya era reconocido en la península por su marcada tendencia impresionista. Ahora bien, si Huidobro dejaba en claro en la entrevista con Emar su alineamiento total con la vanguardia más radical, ¿por qué el libro donde aparece la furibunda réplica de Neruda consigna ilustraciones de un estilo ya superado por la vanguardia?

Aquella duda queda despejada al revisar la fuente primaria. Las viñetas que se mencionan en la misma edición del 38 en realidad sólo corresponden a una sola ilustración. En ella vemos a un guerrillero sentado de espalda con su fusil, mientras escribe en un papel. A su lado vemos un frasco de tinta y un sobre. La imagen que dialoga perfectamente con el sentido del texto despeja cualquier relación de ese poema a alguna imagen de corte impresionista.

Pero no sólo a través de la prensa mantuvieron fuego cruzado estos dos próceres de la literatura, también a nivel político hubo fuertes declaraciones. En septiembre de 1925 Huidobro, director por esos años de la revista Acción, Diario de Purificación Nacional, fue proclamado candidato a la Presidencia de la República por la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. Luego de recibir una paliza en la calle y de explotar una bomba en su casa, la candidatura se cae por falta de apoyo. En 1936 adhiere al Frente Popular y luego al partido Comunista, partido del cual Neruda sería nominado candidato en 1970.

La poeta e investigadora Milena Rodríguez Gutiérrez comenta:

Y es cierto que esta militancia separó también a ambos poetas. Tanto uno como otro fueron comunistas, pero Huidobro militó desde 1931 y renegó del Partido en 1940, a causa del pacto germano-soviético; mientras que Neruda comenzó a militar en 1945 y fue comunista hasta el final de su vida 13

Mucho se habló de la real adhesión de Huidobro al comunismo. Su condición aristócrata generó sospechas en el medio local respecto al real valor de su militancia. Pese a que el propio Huidobro se defendía de estas acusaciones diciendo:

El comunista es el hombre mas noble y mas elevado dentro del concepto sexológico humano, es el mas aristocrático de los hombres, pues el comunista verdadero no quiere explotar el mundo para si, como todos los egoístas, sino para el bien de todos, lo que nos muestra su generosidad 14

Mientras Neruda afirmaría en “Aquí estoy”:

      Venid a lastimarme con esputos

    de la mañana a la noche,

      no inauguréis nuevos adulterios con jóvenes vacas amaestradas,

 no os hagáis secuestrar,

 ni mañana os hagáis comunistas de culo dorado,

     sino verted vinagre,

echad por la boca el semen recogido en la vulvas de las prostitutas

 y rociad las paredes de los wáter-closets,

con toda vuestra mierda que os condeno a tragar otra vez

   con el sólo hecho de que yo de la mañana a la noche escribo

cosas llenas de agujas y cenizas.

   aguas amargas

   Caídas para siempre en vuestra muerte.

Lo cierto es que Neruda deja su cupo para que Salvador Allende asumiera la candidatura que lo llevaría, después de tres intentos previos, a ser presidente de la República. Por su parte, la repentina muerte de Huidobro en 1948 terminó por extinguir la polémica entre ellos. A partir de ahí, sólo palabras de respeto emanaron por parte de Neruda. Los poetas y candidatos no volvieron a insultarse más. Sobre la candidata oficialista eso aún está por verse.

  1. Entrevista en The Clinic Online. En línea http://www.theclinic.cl/2013/07/25/evelyn-matthei-tendre-que-cambiar-mi-lenguaje-no-me-queda-otra-ahora-me-volvere-a-enojar-pero-sin-garabatos/ (consultado el 25 julio 2013)
  2. Para más información sobre esta querella ver: Zerán, Faride. La guerrilla Literaria: De Rokha, Huidobro, Neruda, Edit. Sudamericana, 1997 y Sanhueza, Leonardo (comp.) El Bacalao: Diatribas antinerudianas y otros textos, Ediciones B, 2004
  3. Emar, Juan. Notas de Arte. Diario La Nación, 29 de Noviembre de 1925. En línea http://www.vicentehuidobro.uchile.cl/ensayos_jean_emar.htm (consultado el 25 julio 2013)
  4. Huidobro comúnmente llama a Neruda el “Bacalao”. Pez grande y oscuro que habita en la profundidades
  5. Entrevista anónima publicada en el diario La Nacion, el 28 de mayo de 1939. En línea: http://www.lanacion.cl/noticias/site/artic/20060410/pags/20060410205923.html
  6. Huidobro, Vicente. “El affaire Neruda – Tagore”. En revista Vital Nº 2 (enero de 1935)
  7. Probablemente un seudónimo del propio Huidobro
  8. Teitelboim perteneció al Grupo 1933, liderado por Huidobro. Ver Lizama, Patricio. “Huidobro y la vanguardia de los años 30”. En línea http://www.vicentehuidobro.uchile.cl/ensayo_patricio_lizama.htm (consultado 2 agosto 2013)
  9. Teitelboim, Volodia. “Habla el descubridor del plagio de Neruda” En revista Vital Nº 2 (enero de 1935)
  10. Una investigación sobre esta controversia fue realizada por René de Costa en Huidobro, los oficios de un poeta, México, Fondo de Cultura Económica, 1984
  11. Actualmente la Biblioteca Nacional dispone de una transcripción dactilografiada (microfilm) de Raúl Silva Castro
  12. El pintor Juan Gris también retrató a Huidobro en 1922
  13. Rodríguez Gutiérrez, Milena, Dos planetas poéticos: Huidobro vrs. Neruda y viceversa. Anales de literatura chilena. año 9, junio 2008, número 9, 185-203. En línea http://analesliteraturachilena.cl/wp-content/uploads/2011/05/a9_11.pdf (consultado el 28 julio 2013)
  14. Huidobro, Vicente. De vientos contrarios, Cuarta parte, Máximas y pensamientos, en Obras Completas. Santiago: Zig-Zag. 1964, Volumen 1, p, 175. Citado en http://www.luiseaguilera.cl/index.php?option=com_content&view=article&id=128:poeta-vicente-huidobro-candidato-a-la-presidencia-de-la-republica-de-chile&catid=52:nacional&Itemid=72 (consultado el 03 agosto 2013)

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