Arte y Crítica

Ensayos - 14/01/2017

Colección infinita: arte y reproductibilidad digital

por Geovanny Narváez y Gimena Castellón Arrieta

“…desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.
Sentí infinita veneración, infinita lástima.”
(Jorge Luis BORGES, “El …

“…desde todos los puntos, vi en el Aleph la tierra, vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo.

Sentí infinita veneración, infinita lástima.”

(Jorge Luis BORGES, “El Aleph”, 1945)

Décadas atrás, y más precisamente antes de la llegada de internet, existían al menos dos formas de acceso a las obras de arte: una de ellas consistía en ir al lugar de la exposición física, en cuerpo presente; y otra mediante las reproducciones del original en catálogos, ilustraciones, libros, enciclopedias. En la actualidad, la interconexión de internet ofrece una cantidad vertiginosa de información en el campo del arte. Artistas, colectivos, movimientos de las diferentes épocas -clásico, moderno, contemporáneo- cohabitan en una suerte de colección infinita. Esta nueva forma de circulación ha creado museos virtuales, enciclopedias wiki, sitios especializados y un sinnúmero de blogs.

Cordillera

Cordillera

Dentro de ese inconcebible mundo, el evento denominado “Muestras imposibles” atrae nuestra atención. Se trata de una muestra que reúne 57 obras –pinturas y frescos- de los “grandes maestros” (Leonardo, Rafael, Caravaggio) con reproducciones en tamaño natural (1:1). Para el curador de la muestra, Renato Parascandolo, el beneficio de “un uso riguroso y creativo (que) ofrece la técnica de reproducción digital, (…) permite ubicar al espectador virtualmente frente a la obra de arte original”[1]. Parascandolo cita a Ferdinando Bologna como el precursor de este tipo de muestras quien, por su parte, hacia el 2003, señala: “Esta nueva generación de reproducciones de arte de altísima definición, y en tamaño natural, brinda la posibilidad de una aproximación a los originales que los originales mismos, en las condiciones en las que normalmente se encuentran, no lo permiten”.[2]

 

La muestra Colección infinita: arte y reproductibilidad digital más allá de la reproducción de un “original” reflexiona sobre las prácticas del arte actual, en específico sobre la creación, la exhibición y la circulación de la obra como objeto material y simbólico mediante la utilización de las nuevas tecnologías. Tomando como referencia “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” (1936) de Walter Benjamin se plantea la reflexión acerca del trabajo artístico creado con, desde y para lo digital. Si bien las formas tradicionales del arte, como la pintura o la escultura, y las exposiciones físicas perduran, en la actualidad hay otras formas de hacer y exponer arte. Nos referimos, por ejemplo, al uso de los programas de tratamiento  de imagen/audio y de las plataformas virtuales (sitios web). Estos nuevos aparatos y medios permiten producir y reproducir tanto objetos como procesos que buscan su valoración en el mundo del arte.

Sin titulo 01 -de la serie Las Fuerzas Extrañas 150x130cm óleo y tinta sobre papel

Sin titulo 01 -de la serie Las Fuerzas Extrañas 150x130cm óleo y tinta sobre papel

Sin ánimo de polemizar, se constata que las exposiciones que suceden en diferentes partes del mundo sólo llegan a conocerse en otros lugares gracias a internet. De forma análoga sucede con los artistas y los colectivos que auto-gestionan sus eventos. El hecho es que, a veces, sólo muestras afortunadas, en el sentido amplio del término, consiguen exhibirse de forma física en otros sitios, tales como en museos prestigiosos. Una muestra de arte en una ciudad mediana -dependiendo del lugar, del recurso económico y de la implicación de las instituciones públicas o privadas- puede atraer un número considerable de espectadores. No obstante, la observación empírica evidencia que la asistencia a una inauguración puede variar entre grupos reducidos, alrededor de 15 personas, y otros más amplios, llegando a multiplicarse por diez, incluso más si el espectáculo es mundano que mezcla relaciones políticas. En efecto, el mundo del arte, los grupos y las relaciones de poder son reales. De cualquier manera, la difusión digital expone a nivel global, y ya no sólo local o nacional, una muestra acaecida en un espacio real. En otra instancia, el lado efímero del arte, el caso del performance o la instalación, persiste en el tiempo a través del registro en foto o en video. Este recurso llega a ser el único respaldo del “original”, puesto que sin este procedimiento la obra o el acto no existe, por tanto se recurre a un modo de reproducción para existir como tal. En otras palabras, lo que queda de la muestra y de la obra es el registro mecánico-digital que se difunde, entre otros medios, por internet.

Sin titulo 03 -de la serie Las Fuerzas Extrañas 150x130cm óleo y tinta sobre papel

Sin titulo 03 -de la serie Las Fuerzas Extrañas 150x130cm óleo y tinta sobre papel

Colección infinita se coloca en el centro de esta cuestión y, al mismo tiempo, se difumina en ese inconmensurable universo. Colección infinita al reflexionar sobre este problema, en una vuelta de tuerca, se confina a su propia naturaleza extensa y frágil a la vez. De este modo, la muestra forma parte de esta gran colección al ofrecer artefactos en un juego de espejos que se consolidan en un espacio propio. Así, este modo de producción y circulación de obras y procesos se erige desde la reflexión como un hecho particular. Ocho artistas -argentinos y ecuatorianos- colaboran con esta aproximación reflexiva del arte en su época de reproductibilidad digital. Asimismo, Galería Cordillera y Estudio Ráneo se manifiestan en su compleja organización (gestión, difusión, catalogación) que trasciende fronteras, recordando que detrás de la máquina se encuentra el homo sapiens. Cada obra despliega una visión clave respecto de la propuesta curatorial tanto por las diversas técnicas y formatos aplicados –video, performance, pintura, fotografía- como por el contenido -memoria y saturación visual, deterioros y desusos objetuales. Todo esto reafirma el carácter heterogéneo del arte contemporáneo en el que Colección infinita se sitúa en un estado real-virtual y queda a la espera de un potencial espectador.

[1] Renato Parascandolo, “Una muestra imposible”, disponible en: http://muestraimposible.cenart.gob.mx/inicio.html; acceso 27/10/2016. “Muestras imposibles” se ha realizado en varios partes del mundo como en el Centro Nacional de la Artes, en México D.F, en el 2015.
[2] Ibídem.

Categoría: Ensayos

Etiquetas: