Arte y Crítica

Críticas de Arte - febrero 2015

La justicia no está en nuestras manos. A propósito de “Crónica de un comité”

por Tomás Henríquez

La imagen de un mártir es siempre la negociación que todo un pueblo hace de él. Algunos comentarios sobre el documental de la dupla Sepúlveda-Adriazola.

La polémica suscitada tras el estreno de Crónica de un comité (2014), el más reciente trabajo documental de la dupla Sepúlveda-Adriazola durante julio pasado en el marco de FIDOCS 1, puso de manifiesto varios problemas en torno a la construcción de la memoria y sus ficciones laterales. La situación se inicia cuando, en el programa del festival, se publica una reseña del film no escrita ni autorizada por la dupla realizadora, y que provocaría luego la furia de los mismos protagonistas.

En este caótico seguimiento a un comité solidario-político por la muerte de Manuel Gutiérrez (un chico de 16 años que murió por el disparo de un carabinero, al lado de Gerson, su hermano minúsvalido, durante una noche de protesta) se refleja el extravío de un grupo que no sabe ni lo que es ni lo que busca más que un grado casi intangible: quieren justicia. Y así como la familia se deja seducir por la visita de un par de capellanes evangélicos de Carabineros, el comité convierte a Manuel en mártir simbólico de las luchas de estudiantes y mapuches, Gerson empieza a tomarle el gusto a la “fama”. Un revoltijo de elementos perturbadores exhibidos sin juicios ni condescendencia. JM.

Pero, ¿qué fue lo que vio JM en el documental para escribir esa reseña? ¿Hubo saña, premeditada mala leche? ¿Buscaba ofender la memoria de Manuel Gutiérrez o alguno de los miembros del comité? ¿O es simplemente una interpretación posible, un error de cálculo en el criterio de JM, un funcionario que creyó ver algo muy distinto a lo que debía verse en pantalla? Pero entonces, ¿qué debe verse en pantalla?

Para responder estas preguntas o quizás simplemente intentarlo, antes habrá que mediar un pequeño rodeo.

Captura de pantalla La polémica reseña en la página de FIDOCS

Captura de pantalla La polémica reseña en la página de FIDOCS

El trabajo audiovisual de José Luis Sepúlveda y Carolina Adriazola, ha sabido ganarse, sin pretensiones heroicas ni refundacionales, un lugar lejos de la gran industria y del cine comercial. Haciendo de su ética una férrea militancia clasista, producen materiales casi siempre de baja difusión y difícil acceso, que permiten pensar nuevos modos de producción barrial, que con el tiempo incluso han sabido formar escuela. Herederos de una cruda tradición visual de cineastas como Pedro Costa, instalan una visualidad que retrata marginalidad y problemas sociales, sin caer en el morbo de la porno-pobreza. Así, experimentan mediante el uso de una cámara cuya a ratos descarnada desprolijidad no solo bien descree de efectos y artificios innecesarios, sino que se transforma ella misma en metáfora del precarizado entorno social de sus protagonistas. Si bien este es el primer trabajo estrictamente definido como documental de la pareja, no es malo recordar que sus anteriores trabajos, El Pejesapo (2008) y Mitómana (2010), pueden perfectamente inscribirse en ese espacio líminal donde de lo que aparece en pantalla no se sabe bien qué es real y qué no.

Crónica de un comité se articula como la construcción de un archivo visual que a modo de reality show –valga odiosa comparación– produce las imágenes en la medida que acontece la cotingencia que les da vida. Fueron más de dos años de grabaciones en la que los realizadores siguieron al comité y observaron in situ el enorme mundo de contradicciones que los constituye. Así, tal como podemos ver a Gerson Gutiérrez (hermano de Manuel) y a Miguel Fonseca desfilar junto a los líderes del movimiento estudiantil frente a multitudes enfervorizadas, también los vemos cómo filman cámara en mano errantes plano-secuencia en medio de la Villa Jaime Eyzaguirre de Macul, sin otro objetivo que (intentar) darle a entender a sus propios vecinos y vecinas las razones de su peregrinaje. Vemos también a una madre que no puede ocupar más tiempo en la causa pues la mayor parte de su tiempo se lo entrega a su precarizada realidad laboral. Una hermana a la que no le gusta la política, y a la que no deja de parecerle extraño advertir repetido el rostro de Manuel tantas veces en plena calle hasta verlo convertido en objeto de reproducción técnica de las militancias estudiantiles. O el propio Gerson sumido en la contradicción de saberse popular únicamente por lo mediático de la reciente tragedia que lo afecta.

Captura de pantalla "Crónicas de un comité"

Captura de pantalla “Crónicas de un comité”

Lo intensamente atractivo y paradójico es que no resulta difícil poner un énfasis de lectura en que dicho seguimiento termina generando un material con el que, lejos de construir una imagen heroica y comprometida con la figura de Manuel Gutiérrez, pueden verse cómo las dificultades internas del grupo, sus miedos, sus deseos, sus fantasmas, generan obstáculos importantes para su propia estructura. Digamos que toda organización política –cual más, cual menos– posee trabas de funcionamiento. El asunto es que aquí son esas trabas las que se constituyen en parte sustancial de la historia.

El prestigio de la no-ficción hace suyo el rendimiento de lo real, como si en esa verificabilidad objetiva de los hechos hubiere la posiblidad de darle mayor sentido ético al trabajo 2. Como si en esa crueldad evidente de exponerse a sí mismo como objeto no hubiesen mecanismos nunca ingenuos que mediaran la relación con la imagen, y le confirieran un estruendoso sentido de artificialidad. Porque si bien la realidad siempre supera a la ficción, no es sino en la ficción donde podemos vernos reflejados. Recordemos que, ya desde Walter Benjamin, sabemos cómo en el cine es el montaje el que hace el trabajo sucio. Esa mano que pareciera invisible, pero que hila la trama de los eventos dignos de ser vistos y los que no. Por lo tanto el documental, al leerse como un relato de ficción, se le puede conferir también nuevos sentidos de lectura a la narración que propone.

Captura de pantalla "Crónica de un comité" en el Festival español online Márgenes.

Captura de pantalla “Crónica de un comité” en el Festival español online Márgenes.

 

Crónica de un comité, es un proyecto audiovisual que nace del deseo de los mismos familiares de la víctima de darle registro a la infructuosa búsqueda de justicia. Y, digo infructuosa porque acá no ha habido justicia. Actualmente Miguel Millacura, autor del disparo que dio muerte a Manuel, sigue libre –presuntamente– trabajando como carabinero, pues la justicia militar, heredada de la dictadura, así lo permite. Y a pesar del cargo de conciencia institucional, de las migajas ofrecidas como reparación, del siniestro chantaje emocional con el que capellanes evangélicos de la misma institución de carabineros compran el silencio y la complicidad de una familia que poco sabe más que el profundo dolor que le produce la pérdida de un hijo, a pesar de lo vergonzoso de la escena, nos guste o no, tal como se menciona en la película, esa justicia en la tierra no existe para el pobre. Pero existe para el evangélico entorno de la familia, como futura promesa de justicia divina, como el desagravio que en otro tiempo, gracia de dios mediante, sin duda llegará. Ergo, queda la sensación de que la pertinencia de la militancia y esa insistente lucha contra la impunidad se pone en duda incluso dentro del mismo núcleo familiar precisamente pues, como ellos mismos dicen, la justicia no está en nuestras manos.

Es esa contradicción vital, esa violenta consumación en la pantalla de lo que pareciera irrisorio, esa sensación de impotencia, paradoja y desamparo ante la injusticia y la violencia de Estado, es lo que le da a Crónica de un comité una potencia narrativa que abisma y desorienta las lecturas posibles. Incluso la ofensiva y desafortunada (pero suponemos involuntaria) reseña de JM. Luego de su publicación los personajes se hicieron carne fuera de la pantalla. La polémica hizo que cuestionaran el corte final de montaje que los mismos cineastas le dieron a su historia 3. Van a los cines donde se proyecta el documental. Comentan y critican post que los aluden. Lo que sucede fuera de la pantalla, lo que sucede después de terminado el montaje, sigue cobrando vida.

Dupla realizadora Jose Luis Sepulveda y Carolina Adriazola

Dupla realizadora Jose Luis Sepulveda y Carolina Adriazola

Pero entonces, ¿es posible que el trabajo audiovisual pueda hacer justicia al verdadero sentido de una causa? En este caso al menos los directores lo intentan. Como ensayando un acto de justicia audiovisual, son los mismos protagonistas los que hablan y (se) filman. La pregunta, que quizás excede los territorios del arte del compromiso y se instala más allá en esa dimensión que bordea la mitificación religiosa del mártir, dispone a la figura de Manuel en el altar de lo inmaculado. Porque como acusa el refrán popular, no hay muerto malo. En este caso se articula la imagen del mártir ante todo como una construcción herorica, no contradictoria, lineal y sin fisuras, que dispone su legado para la concreción futura de un proyecto de diversas reivindicaciones. Esa imagen, la del baleado por la espalda, la del inmolado a lo bonzo, la del caído en batalla, es una imagen que excede siempre las propias expectativas de rendimiento que su familia, sus cercanos, o sus propios compañeros de militancia, quieran darle. La imagen de un mártir es siempre la negociación que todo un pueblo hace de él.

Crónica de un comité, muestra cómo la figura de Manuel Gutiérrez es problemática en tanto deja en evidencia toda una enorme disputa por el control de las imágenes. No solo es otro más de los muertos en democracia, es también objeto de nimio debate político. Porque el movimiento estudiantil tan oportuna como oportunistamente se apropió de su imagen hasta darle la categoría de mártir. Instrumentalizó su figura como su fatídica muerte sacando rendimiento simbólico, a regañadientes incluso de su propia familia. Quizás sea esa una de las conclusiones más tristes que deja el documental, esa ingrata sensación de que finalmente toda verdad es estratégica y por ende una insoportable ficción.

 

  1. Polémica diremos ante todo, de casi nula resonancia mediática, pero que nos sirve para contextualizar el presente artículo. Para más información puede visitarse: http://www.revistaintemperie.cl/2014/07/08/cronica-de-un-comite-de-jose-luis-sepulveda-y-carolina-adriazola-por-vidia-gutierrez/
  2. Robo del facebook del escritor Diego Zuñiga, esta frase de Carla Cordua de su libro “Apuntes al margen” que me parece muy pertinente: “No se escriben ficciones para eludir, por inmadurez o irresponsabilidad, los rigores que exige el tratamiento de la ‘verdad’, sino justamente para poner en evidencia el carácter complejo de la situación, carácter complejo del que el tratamiento limitado a lo verificable implica una reducción abusiva y un empobrecimiento. Al dar un salto hacia lo inverificable, la ficción multiplica al infinito las posibilidades de tratamiento. No vuelve la espalda a una supuesta realidad objetiva: muy por el contrario, se sumerge en su turbulencia, desdeñando la actitud ingenua que consiste en pretender saber de antemano cómo esa realidad está hecha. No es una claudicación ante tal o cual ética de la verdad, sino la búsqueda de una un poco menos rudimentaria”
  3. Si no me cree, revise este artículo http://eldesconcierto.cl/polemica-por-presentacion-de-documental-sobre-manuel-gutierrez-en-fidocs/

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