Arte y Crítica

Críticas de Arte - julio 2014

Arquitecturas de un tiempo paralelo. La modernidad provinciana de Leonardo Portus

por Tomás Henríquez

Narrar y dimensionar el paisaje fue la tarea encomendada a los poetas, que si bien hace ya pretérito tiempo se asumió como imprescindible para la comprensión de las geografías humanas y territoriales en las que acontecemos, no ha sido sino hasta ahora más que labor siempre parcial y discontinua.

I

Pareciera que a veces se nos olvida que vivimos en Chile. Que vivimos entre cerros que a veces se mueven, y que cada tanto el cielo se nos cae a pedazos. La fértil provincia de Ercilla, ese pasillo señalado entre crónicas de viajeros, polémicas y rencillas conspiracionales, ha sido la que, cual piedra en bruto, se ha tallado con paciente y abnegada mesura. Narrar y dimensionar el paisaje fue la tarea encomendada a los poetas, que si bien hace ya pretérito tiempo se asumió como imprescindible para la comprensión de las geografías humanas y territoriales en las que acontecemos, no ha sido sino hasta ahora más que labor siempre parcial y discontinua. Será quizás a causa de esa modernidad que para latinoamérica –tardía, frustrada, incompleta– nos molesta todavía, no solo por la falta de instrumentos e insumos para habitarla, sino por la subordinada e incuestionable posición propia frente a todo referente venido del norte.

De todas, la lección más insoportable –y a pesar de ello cierta– es que vivimos en un país de tragedias. Tragedias que nos duelen pero de las que, inevitablemente, se sacan lecciones. Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. Y aunque suene a consuelo de tontos, pareciera necesario tener que acostumbrarse a vivir a la espera de ese disturbio del territorio que nos deje bajo la alfombra sísmica del Pacífico. Las mitologías locales abundan así como los fatídicos relatos en torno a lo indomable de sus paisajes. Sin embargo, lo que hay en ellos de provincianos es entonces su principal valor: un reconocimiento topográfico y simbólico particular que hace de dicha práctica única y singular. De alguna manera nuestro comportamiento es telúrico, pues conocemos, quizás demasiado, la experiencia misma de la catástrofe.

Por ello es que parece no sorprendernos las consecuencias devenidas de las tragedias que recientemente afectaron a Valparaíso y el norte grande. Es como si nos hubiésemos vuelto inmunes ante las imágenes del dolor. Vano resultaría ilustrar aquí las múltiples anatomías de la destrucción del paisaje, no obstante, la discusión que nos permite abrir es rica en vicisitudes, divagaciones y rodeos en torno a las siempre cuestionables retóricas asistencialistas sobre la reconstrucción. Fruto de una larga historia de políticas centralistas, la eterna promesa de desarrollo regional, no solo permite un enorme despliegue de tecnocracias –muchas veces bien intencionadas, pero ampliamente ineficaces–, sino que ponen de manifiesto un postergado desarrollo local. Quizás sea el centralismo un problema que afecta únicamente al culposo progresismo santiaguino, no obstante no dejará de resultar paradójico que sea ese mismo aparato institucional metropolitano el que discuta y dirima sobre políticas regionales desde Santiago.

Leonardo Portus, "Conjunto Habitacional Patrick Lumumba (Concepción)", 2012, cortesía del artista.

Leonardo Portus, “Conjunto Habitacional Patrick Lumumba (Concepción)”, 2012, cortesía del artista.

II

La obra de Leonardo Portus (San Bernardo, 1969) está marcada por las reminiscencias de una utopía que podría sonar a nostalgia. Sin embargo, la tristeza implicada en todo momento de nostalgia se ve, en su caso, matizada por lo lúdico de su gesto. En la muestra “Esta será mi casa cuando me vaya yo?” (Galería Gasco, 2012) propone un juego de distintos soportes en el que exhibe retablos, maquetas, planos y fotografías de edificios de vivienda social ficticios. Fruto de una investigación profunda en el terreno de las políticas habitacionales del Chile de los años 60′ y 70′, crea edificios que nunca llegaron a construirse, y que quedaron varados como parte del imaginario imposible de la arquitectura chilena. De esta forma, la obra de Portus nos permite revisitar el frustrado proyecto de la Unidad Popular, ahora visto desde su programa de vivienda, mejoramiento urbano y equipamiento comunitario, que se articulaba muy ad-hoc al sentido ideológico de su época con el objeto de dar solución, aunque fuese parcialmente, al tan anhelado sueño de la casa propia. Recordemos cómo el ideario del proyecto moderno, pensando en su matriz original, –la voluntad de reconstruir ciudades bombardeadas durante la 1º y 2º Guerra–, implicaba no únicamente aspectos formales, sino un programa político de arquitectura que pudiera vincular al usuario con su medio social, en virtud de un proyecto de comunidad.

Portus, empero, no se contenta con la mera nostalgia de la cita, sino que proyecta ciencia ficción arquitectónica mediante formas particulares de comprensión de un territorio, y por ende, las condiciones específicas para habitarlo. Porque cada proyecto imaginado por Portus responde a un determinado emplazamiento geográfico y a una estrategia de simbolizar dicho espacio. La Unidad vecinal Violeta Parra en Antofagasta, el Conjunto habitacional Patrick Lumumba en Concepción, la población Angela Davis en Recoleta, son parte de esa serie de especulaciones urbanas, con las que refrenda el entusiasmo ideológico de su época. De esta forma, logra sacar rendimiento de los efectos de significación de la memoria histórica de una izquierda comprometida, a la vez que dignifica el sentido último para el cual dichos retablos fueron imaginados: repensar las posibilidades de la vivienda social.

Asimismo, Portus elabora dispositivos de ficción arquitectónica a partir de los cuales formula la pregunta en torno al ideario del movimiento moderno como proyecto inconcluso para latinoamérica. De esa forma, a partir de sus constantes citas al pasado reciente, elabora un cuestionamiento a las condiciones materiales de la producción presente. En otras palabras, su ejercicio deja ver un trazado de obstinada rememoración crítica al proponerse reimaginar nociones habitacionales que hoy, en medio de una escena de salvaje especulación inmobiliaria, han quedado en desuso. Pensamos en las ideas de población, villa o unidad vecinal, hoy reemplazadas por las retóricas neoliberales: el condominio privado, el loft o el home-studio.

Leonardo Portus, "Remodelación Juscelino Kubitscheck (Valparaíso)", 2012, cortesía del artista.

Leonardo Portus, “Remodelación Juscelino Kubitscheck (Valparaíso)”, 2012, cortesía del artista.

Ejemplos como la Villa San Luis (otrora Villa Ho-chi Mihn), que subsiste hoy estructuralmente casi intacta, pero varada como ruina reciente de la modernización frustrada de la UP, incluso ya con varios terremotos encima, y en medio de un barrio extemporáneo al sentido común, contrasta con la realidad de las casas COPEVA, o las llamadas “casas chubi”, tristemente célebres proyectos de vivienda social concesionada que la negociación democrática de la transición creyó como posibles, pero que no obstante dejan en evidencia el actual escenario de ausencia de un Estado que no solo regule cómo permitir el libre arbitrio de circulación inmobiliaria, sino que sea él mismo quien planifique y se haga cargo estructuralmente del problema ciudad.

III

Las palabras, en cuanto nombran, crean realidad. Las discusiones actuales en torno al uso táctico de la idea de lo público así lo evidencian 1. Es como si algunas palabras, en otro tiempo imprescindibles para evocar los relatos de la comunidad, perdieran todo su sentido original y fueran ahora, por completo, otras. Sin embargo, aquí lo interesante, y refiriéndose al relato plástico de Portus, es la enorme posibilidad que nos entrega de articular la imaginación posterior a una catástrofe. Porque toda catástrofe es también una oportunidad de empezar de nuevo, es concebir la reconstrucción como un tarea posible, pensable, y capaz de ser puesta en marcha mediante estrategias diversas de colaboración entre los actores sociales implicados.

Los edificios en la obra de Portus habitan como una sombra en ese tiempo paralelo para el cual no pudieron existir. Son fantasmas que con insistencia, y así lo señala el mismo Portus 2, refieren a una historia alterna, ucrónica 3 para el Chile que vivimos. Y si bien hoy difícilmente alguno de sus diseños, o la propuesta comunitarista implicada en ellos, podría ganar concursos de arquitectura, concesiones o siquiera llamar la atención más allá del circuito galerístico en el que se inserta, no obstante siempre caben preguntas: ¿es que el ejercicio de pensar la vivienda social como un problema de alta demanda ciudadana dejó de ser atractivo? ¿En qué momento las políticas habitacionales pasaron de ser objeto de interés e innovación para los arquitectos y para el Estado, y se transformaron en mera retórica asistencial?

Vista general. Leonardo Portus, "Exposición Esta será mi casa cuando me vaya yo?", Galería Gasco, 2012, cortesía del artista.

Vista general. Leonardo Portus, “Exposición Esta será mi casa cuando me vaya yo?”, Galería Gasco, 2012, cortesía del artista.

Habitamos un tiempo de nostalgias y utopías que se resisten. No es casual que hoy las memorias inconclusas de la UP sean objeto de una productivización teórica salvaje. Entre lanzasos y arrojos de diversa cuña estética, cual pastiche demodé, las historias que cruzan en diagonal dicho relato son aprovechadas como fuente inagotable de insumos retóricos, no tan solo por ser una de las últimas grandes catástrofes de la que tengamos memoria, sino, ante todo, por ser un relato lleno de mitologías aún por descubrir. Cabe asumir una distancia crítica que nos permita poner atención en los relatos que, como la ficción propuesta por Portus, proyectan desde la nostalgia de un pasado preguntas necesarias para la reconstrucción de su tiempo presente. Será quizás porque pensar en el imaginario imposible de la arquitectura chilena nos obliga a merodear incluso de manera ociosa por aquellos rincones todavía inhabitados de lo que creemos conocer por ciudad.

 

  1. A propósito de esta polémica y otras disputas afines, recomendamos revisar: http://www.elmostrador.cl/opinion/2013/12/17/brunner-pena-bachelet-la-educacion-y-la-transmutacion-de-lo-publico/
  2. En http://www.plataformaarquitectura.cl/2012/12/18/exposicion-esta-sera-mi-casa-cuando-me-vaya-yo-de-leonardo-portus/
  3. Según el diccionario de términos literarios de Leopoldo Trazegnies, ucronía se define como: “Reconstrucción lógica de episodios históricos, dando por supuesto acontecimientos no sucedidos, pero que pudieron haber ocurrido”.

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